martes, 6 de marzo de 2012

La estimulación en los bebés

La estimulación en los primeros años de vida de un bebé es muy importante para sentar las bases de lo que será su cresimiento intelectual y en su desarrollo posterior. Hay que saber que, cuando un niño nace, su cerebro todavía no ha terminado de crecer, es por eso que vale la pena estimularlo mientras el niño es pequeño.

- El oído:

  La estimulación de los niños puede iniciarse incluso antes de nacer. Hablarle, cantarle, ponerle música o tocar la barriga de la embarazada son gestos que el bebé percibirá y le ayudarán en el desarrollo emocional e intelectual del pequeño.
  Hablar al bebé desde que nace es un muy buen método para favorecer su capacidad auditiva y fomentar un mejor desarrollo del lenguaje.
No debes creer que hablarle es una tontería porque no te entiende, al contrario, la voz de la madre o de los seres más allegados le tranquilizan.  Al medida que va creciendo, las palabras que al principio no tenían ningún significado lo irán adquiriendo. Poco a poco se le irá ayudando a desarrollar su capacidad de comprensión y de lenguaje.

  Un buen ejercicio es enseñarle objetos que produzcan ruidos, como sonajeros. Cuando el bebé ya identifique su sonido, lo podemos hacer sonar sin que esté al alcance de su vista, y veremos como lo buscará con la mirada.
Cuando ya sepa señalar, es muy importante que se le diga el nombre del objeto, para fomentar así un buen vocabulario.

- Olfato:

  El recién ancido es capaz de distinguir el olor de su madre, y poco a poco también relacionará otro tipo de olores.

- Vista:

  Aunque a este nivel la maduración completa no se produce hasta los 6 meses de vida, es muy recomendable que a partir de las seis semanas de vida se le muestre algún objeto para fomentar que lo vaya siguiendo con la vista, con unos sencillos movimientos de arriba a abajo, izquierda - derecha....


- Tacto:

  Los masajes son la mejor manera de estimular este sentido. Los movimientos de tus manos sobre su cuerpo son capaces de estimular la circulación sanguínea, aliviarle algunos dolores... Por ejemplo, después del baño, aprovecha el momento de echarle su crema hidratante para llevar a cabo el masaje.

A medida que tu pequeño vaya creciendo, puedes ir echándole imaginación y creando juegos para que tu bebé estimule sus sentidos.

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