lunes, 23 de abril de 2012

En la playa




  Ahora que se está acercando el verano, debemos tener claro los cuidados que hay que tener cuando vamos a la playa acompañados por los más pequeños de la casa.


  Durante los primeros seis meses de vida, el bebé no debe ir a la playa, ya que tiene la piel muy sensible y puede sufrir graves quemaduras.  El colocarlos bajo una sombrilla no impide que reciban la radiación indirecta que refleja en la arena, la que puede dañarlos de igual manera que una exposición directa.

   A partir de los seis meses, ya pueden empezar a ir a la playa, pero con horarios limitados, por ejemplo ; a partir de las 6 de la tarde, que es cuando el sol está menos fuerte y su radiación no es tan perjudicial.

  Además de las limitaciones horarias, hay que tener muy claro que el bebé no puede estar expuesto directamente al sol, sino debajo de la sombrilla. Debe llevar siempre una camiseta de algodón y un pantaloncito, y un gorrito o visera.


  La ropita del bebé debe ser de telas frescas y colores claros, para mantenerlo fresco. Sus brazos, piernas, cabeza y pies, deben estar cubiertos la mayor parte del tiempo. Su exposición directa al sol, nunca debe superar la hora. Luego, debe mantenerse vestido y bajo la sombrilla con protector solar. Pero no se recomienda que el niño permanezca más de tres horas en la playa. Pues el sol continúa actuando aún bajo la sombrilla.

  
El bebé debe estar calzado en la playa, a menos que esté en la orilla, porque la arena está muy caliente para sus pies y puede quemarlo.

   Para completar la protección, aplicaremos un protector solar para bebés, de factor 30 o más, ( cuanta más numeración; mejor) antes de exponerlo al sol. Es muy importante lo de la crema solar, pues con un momento al sol, se pueden provocar quemaduras en la piel del pequeño. Es conveniente aplicar el protector antes de salir de casa, para evitar ocasionales quemaduras en camino a la playa. Si  el bebé está en el agua, deberemos aplicarle nuevamente protector al salir de ella. Si el día está nublado, mantendremos las mismas precauciones, pues se corre el mismo riesgo, o incluso m´s, de sufrir quemaduras.

 
  Es conveniente llevar agua fresca para el bebé,  y ofrecérsela muy de cuando en vez, para evitar la deshidratación.

   Podemos dejarlo jugar en la orilla y que moje sus pies. Pero hay que tener cuidado con el tiempo,  ya que el reflejo del sol en el agua, duplica los efectos de los rayos UV. Además, el agua quita el protector solar, aunque sea uno a prueba de agua.

  Es muy importante seguir estos consejos y todos los que conozcais para evitar posibles quemaduras, deshidrataciones o insolaciones en los pequeños. Y sobre todo tener cabeza, que porque a ti te guste pasarte la tarde en la playa, a tu hijo no tiene porqué, así que no le obligues/fuerces a meterse en el mar o a permanecer allí si ves que está incómodo.

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